viernes, 5 de junio de 2009

A PEDIR DE BOCA



La busca del piso en Ayamonte

La jornada empezó temprano, había que recorrer 290 km. distancia que separa a Badajoz de Ayamonte, el pueblo elegido para pasar el verano. Fronterizo como Badajoz y bañado por el mismo río, el Guadiana.
La verdad es que el viaje se hace un poco pesado; uno se desacostumbra
fácil a no ir por carreteras nacionales corrientes, en donde lo normal es que te pille una series de camiones en las cuestas y ¡a chupar rueda! unos kilometritos.
Llegado a Ayamonte, había reservado habitación en un Hotel de dos estrellas que había visto por internet, el Riavela, que sorprende por su calificación, ya que ofrece más que sus estrellas indicativas. Atendidos por Lala y Roberto, entre otros, personas de fácil charla simpatía, dispuestos a recomendarte un estupendo sitio para comer, Casa Vicente, como más tarde comprobé. Me instalé en la habitación 110.